El filósofo Torbjörn Tännsjö ha criticado duramente la iniciativa gubernamental de promover la “salud existencial”, argumentando que el Estado debe centrarse en la cura de enfermedades, no en proporcionar significado a la vida. Tännsjö califica esta inversión como un despilfarro de recursos públicos. Considera que la búsqueda de sentido en la vida es una cuestión personal, no una responsabilidad del gobierno. Su postura es que la atención sanitaria pública debe priorizar tratamientos médicos y la erradicación de dolencias físicas y mentales diagnosticadas. La "salud existencial" se ha convertido en un tema de debate en Suecia, con defensores que argumentan su importancia para el bienestar general. Tännsjö, sin embargo, la descarta como una forma de pseudociencia y una distracción de las necesidades sanitarias reales.
