El artículo plantea serias preocupaciones sobre la constitucionalidad de las visitas del Sr. Baffoe-Bonnie a las empresas estatales (SOE) en Ghana. Se argumenta que estas visitas, llevadas a cabo en su calidad de Presidente del Tribunal Supremo,constituyen una extralimitación de sus funciones y un ejercicio de poder inapropiado. El autor sugiere que el comportamiento del Presidente del Tribunal Supremo se asemeja más al de un ministro de viajes que al de un guardián de la constitución. La inquietud se intensifica en un momento de incertidumbre y precariedad, evocando una advertencia bíblica sobre las consecuencias del silencio ante la injusticia. Se implica que el silencio frente a esta extralimitación podría tener repercusiones negativas. La cuestión central es si estas acciones del Presidente del Tribunal Supremo socavan los principios constitucionales de Ghana.