El filósofo y académico Alain Finkielkraut considera que los bloqueos en los liceos de Francia son consecuencia de la manipulación de una parte de la juventud por La France Insoumise (LFI). Además, Finkielkraut atribuye esta situación a una falla en la transmisión de valores y conocimientos. Argumenta que el bachillerato, tradicionalmente visto como una etapa de culminación académica, ahora se percibe como un derecho inherente, perdiendo su valor formativo original. Critica la instrumentalización política de los estudiantes, señalando que se les utiliza como herramientas en luchas ideológicas. Para Finkielkraut, esta problemática revela una crisis más profunda en el sistema educativo francés y en la capacidad de transmitir un legado cultural y moral a las nuevas generaciones. La situación actual en los liceos es, para él, un síntoma de una sociedad que ha perdido el rumbo en cuanto a la educación y el futuro de su juventud.