Existe una notable reticencia a evaluar críticamente las competencias de los profesores, según análisis recientes. El columnista Magnus Hermann señala que centrarse únicamente en las condiciones estructurales de las escuelas ignora un componente esencial del problema educativo. La falta de debate abierto sobre la calidad de la enseñanza impide abordar eficazmente las dificultades del sistema escolar. Se argumenta que la incapacidad de cuestionar las habilidades de los docentes obstaculiza la búsqueda de soluciones integrales. Esta omisión en el análisis impide una mejora sustancial en el rendimiento académico de los estudiantes. La discusión sobre la calidad docente se considera un tema delicado, pero crucial para el futuro de la educación.