Los precios de las viviendas están experimentando un fuerte aumento en Europa del Este y Sur-Este, impulsados principalmente por una oferta que no satisface la creciente demanda. Las restricciones en la planificación urbana, la regulación, el financiamiento y la construcción son factores clave que contribuyen a esta situación. Esta disparidad entre oferta y demanda está generando serias dificultades de acceso a la vivienda. La falta de nuevas construcciones agrava el problema, limitando las opciones disponibles para los compradores potenciales. Expertos señalan que abordar estos obstáculos regulatorios y financieros es crucial para estabilizar el mercado. La situación exige soluciones integrales para garantizar una mayor asequibilidad y promover un desarrollo habitacional sostenible en la región. De no corregirse, esta tendencia podría tener consecuencias económicas y sociales significativas.