Paul Johnson destacó la visión de Edmund Burke sobre el Imperio Británico, argumentando que su fortaleza residía en las ideas y principios, no en la mera fuerza militar. Burke comprendía que la dominación efectiva y duradera no se lograba únicamente mediante la ocupación de territorios como la India, sino a través de la imposición de un sistema de pensamiento y valores. Esta perspectiva subraya la importancia de la ideología y el consenso en el mantenimiento del control imperial. Johnson sugiere que el éxito del Imperio Británico, que incluyó la administración de la Compañía de Indias Orientales, dependió en gran medida de la aceptación de sus ideas por parte de las poblaciones gobernadas. La influencia de Burke radica en su entendimiento de la complejidad del poder y su creencia en la preeminencia de la persuasión y la legitimidad sobre la coerción. Esta idea sigue siendo relevante en el análisis de las relaciones internacionales y la gobernanza global.