La Fiscalía Pública neerlandesa (OM) enfrenta una creciente crisis interna, evidenciada por la disolución de un grupo de trabajo creado para abordar los problemas organizacionales. Empleados denuncian una alta presión laboral, sistemas de TI deficientes y una falta de prioridad hacia el bienestar del personal por parte de la dirección. En una carta interna, los miembros del grupo expresaron su descontento con el Fiscal General Rinus Otte, alegando que sus preocupaciones no son tomadas en serio. Anteriormente, más de 3.000 empleados ya habían alertado sobre estos mismos problemas, incluyendo recortes presupuestarios y la necesidad de inversión en infraestructura tecnológica. Si bien se han observado algunas mejoras en los sistemas de TI, persisten fallos y la falta de personal agrava la situación. La situación ha generado inquietud, un alto índice de absentismo laboral y una percepción de distanciamiento por parte de la dirección.
