La constante distracción generada por los teléfonos móviles afecta negativamente la capacidad de concentración. Investigaciones recientes sugieren que una simple optimización del entorno digital puede mejorar significativamente esta habilidad. El profesor de neurociencia cognitiva, Torkel Klingberg, enfatiza que las pantallas en sí mismas no son perjudiciales. La clave reside en gestionar las notificaciones y el acceso a aplicaciones para minimizar las interrupciones. Una "limpieza digital" estratégica puede ser suficiente para restaurar el enfoque mental. El estudio destaca la importancia de crear un ambiente digital que favorezca la concentración en lugar de obstaculizarla. Se ofrecen consejos prácticos para lograr una mejor gestión del uso del móvil y, por ende, una mayor productividad.