Expertos advierten sobre un creciente agotamiento mental al final del día, incluso sin actividad física intensa. Este fenómeno se atribuye al hábito de ocupar cada instante libre con el uso del teléfono móvil, impidiendo que el cerebro procese adecuadamente las experiencias diarias. La mente requiere tiempo para integrar y dar significado a lo vivido, proceso que se interrumpe con la estimulación constante de los dispositivos. La falta de momentos de desconexión dificulta la recuperación cognitiva y emocional. Se recomienda reservar espacios para la reflexión, el descanso y actividades que no impliquen pantallas. Priorizar el tiempo para procesar el día es crucial para evitar el agotamiento y mejorar el bienestar mental. La sobreexposición digital impide la consolidación de la memoria y la regulación emocional.