Un análisis revela una paradoja en las empresas actuales: se invierte fuertemente en el desarrollo de habilidades técnicas, pero se descuida la evaluación de las creencias fundamentales que guían sus operaciones. El artículo argumenta que las ideas erróneas o limitantes representan el verdadero “enemigo interno” que dificulta el progreso y la innovación. Se plantea que, al igual que se combaten ideas con ideas, las creencias incorrectas deben ser identificadas y desafiadas. Esta falta de atención a las creencias subyacentes puede estar obstaculizando el retorno de la inversión en capacitación. La solución pasa por dedicar recursos a la reflexión y revisión de estos supuestos, fomentando una cultura de pensamiento crítico. En esencia, el autor propone un cambio de enfoque, priorizando la transformación de las creencias como vía para desbloquear el potencial verdadero de las organizaciones.