El consumo regular de agua fría puede ofrecer un alivio rápido para la hidratación y la regulación de la temperatura corporal, especialmente después del ejercicio físico. Sin embargo, no todos reaccionan positivamente a esta práctica. Algunas personas experimentan molestias digestivas, como hinchazón o calambres, al ingerir líquidos fríos con frecuencia. Asimismo, se ha reportado que el consumo habitual de agua fría puede desencadenar dolores de cabeza en individuos susceptibles. Aunque refrescante, es importante considerar la respuesta individual y moderar su consumo. Los expertos sugieren que la temperatura ideal del agua para beber es aquella que resulta más cómoda para cada persona. Se recomienda prestar atención a las señales del cuerpo y ajustar la ingesta de líquidos en consecuencia.
