Un grupo de veinticinco personas participaron en una inusual degustación de champán en Onslow. Los participantes fueron instruidos para cerrar los ojos y utilizar sus manos para guiar las copas de Krug Grand Cuvee a sus labios. La experiencia buscaba intensificar el sabor y aroma del champán mediante la privación de la vista. Acompañando la degustación, se reprodujo una canción de funk de los años 70 con elementos electrónicos. El objetivo era explorar cómo la ausencia de estímulos visuales afecta la percepción del sabor. Los organizadores sugieren que esta técnica permite una experiencia más profunda y sensorial con la bebida. La inusual práctica generó curiosidad y una nueva forma de apreciar el champán.