El Brexit ha complicado la posibilidad de que ciudadanos de la Unión Europea trabajen en el Reino Unido, debido a los nuevos requisitos de salario mínimo. Esta situación afecta particularmente a sectores como el de la hostelería en Londres, donde tradicionalmente ha habido una presencia significativa de trabajadores suecos. El ministro sueco de Comercio Exterior, Benjamin Dousa, ha expresado su preocupación por esta problemática, calificándola de "enorme problema". Dousa aboga por facilitar la movilidad laboral y la inversión de empresas suecas en el Reino Unido. La nueva normativa salarial dificulta la contratación de personal cualificado y no cualificado de la UE. El gobierno sueco busca soluciones para mitigar el impacto negativo del Brexit en la relación económica y laboral entre Suecia y el Reino Unido. La medida ha generado inquietud entre los empresarios y trabajadores suecos interesados en el mercado laboral británico.
