El presidente boliviano, Rodrigo Paz, declaró el estado de emergencia en todo el país tras más de seis semanas de protestas y bloqueos de carreteras que exigen su renuncia. La medida se tomó a pesar de la firma de un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país, destinado a poner fin a las manifestaciones iniciales provocadas por las políticas económicas de Paz. No obstante, el acuerdo no incluyó a todos los sectores en conflicto, y algunos grupos continuaron con las protestas, especialmente en la región de Chapare, bastión del expresidente Evo Morales. Las protestas, lideradas por trabajadores, campesinos, mineros y otros, se originaron en el rechazo a las reformas económicas impulsadas por Paz, quien asumió el poder hace siete meses, poniendo fin a dos décadas de gobierno socialista. Los bloqueos de carreteras han generado escasez de alimentos, combustible y medicinas en las principales ciudades. El gobierno defiende el acuerdo con la COB como una vía para superar la crisis, mientras que algunos sectores se sienten traicionados y han endurecido las protestas.