En Bergamo, Italia, un empleado diagnosticado con esclerosis múltiple y síntomas de ansiedad fue despedido tras ser observado jugando al fútbol sala por un investigador privado contratado por su empleador. El juez ha fallado a favor del trabajador, considerando injustificado el despido. La sentencia establece que la actividad recreativa del empleado no justificaba la rescisión de su contrato laboral, especialmente considerando su condición médica. El tribunal determinó que la empresa vulneró los derechos del trabajador. Se ha ordenado una indemnización de 72.000 euros a favor del empleado afectado en Bergamo. Este caso sienta un precedente importante en materia de derechos laborales y discriminación por enfermedad en Italia.