El sector bancario vietnamita enfrenta una intensa competencia por atraer depósitos de clientes. Una empleada, Thu Hằng, se ve obligada a contactar a decenas de personas diariamente para ofrecer productos de ahorro. A pesar de sus esfuerzos, que incluso incluyen ofrecer regalos pagados de su propio bolsillo como gesto de agradecimiento, ha logrado alcanzar solo el 20% de su cuota de prueba en quince días. Esta situación refleja las presiones a las que se enfrentan los empleados bancarios para cumplir con los objetivos establecidos. La dificultad para alcanzar las metas sugiere un panorama desafiante para la captación de fondos en Vietnam, posiblemente influenciado por factores económicos más amplios. Se observa una creciente exigencia en el desempeño de los nuevos empleados del sector.