Un anuncio de Apple en Milán ha generado controversia debido a la imagen de un niño pequeño utilizando un iPhone. La publicidad ha provocado críticas y preocupación sobre la práctica del "babysitting electrónico" y la exposición temprana a la tecnología. Los críticos argumentan que la imagen normaliza el uso excesivo de dispositivos electrónicos en la infancia, lo cual podría tener efectos negativos en el desarrollo infantil. Se debate si Apple está promoviendo una dependencia tecnológica desde una edad temprana. La discusión se centra en el equilibrio entre innovación y la protección del bienestar de los niños. El anuncio ha reavivado el debate sobre el impacto de las pantallas en la primera infancia y la responsabilidad de las empresas tecnológicas.