Anaximandro, figura clave del pensamiento presocrático y discípulo de Tales de Mileto, dedicó su trabajo a desentrañar los principios fundamentales que rigen el universo. Su filosofía se centró en la búsqueda del *arjé*, el origen de todas las cosas, y en comprender el ritmo y la dinámica cósmica. Más allá de la cosmología, Anaximandro reflexionó sobre la justicia, proponiendo la idea de que las acciones injustas conllevan una consecuencia inevitable, restaurando un equilibrio según el curso del tiempo. Esta noción sugiere una concepción temprana de la ley de causa y efecto en el ámbito moral y natural. Su legado radica en su intento de explicar el mundo a través de la razón y la observación, sentando bases para el desarrollo posterior de la filosofía y la ciencia griegas. Anaximandro es considerado uno de los primeros pensadores en alejarse de las explicaciones míticas y buscar explicaciones racionales para los fenómenos naturales.