En febrero de 1784, el barco *Empress of China* zarpó de Nueva York, iniciando un ambicioso proyecto comercial con China bajo la dinastía Qing. Este viaje marcó el comienzo de una relación de casi 250 años, en una época donde Estados Unidos apenas una década antes había declarado su independencia. El comercio inicial se limitaba al puerto de Cantón, siguiendo las restricciones impuestas por el gobierno chino. Lo que comenzó como un sueño de oportunidades económicas para la joven nación americana, ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mayores desafíos estratégicos para Estados Unidos. El viaje del *Empress of China* simboliza una transformación radical en la relación bilateral, desde un intercambio limitado hasta una intensa competencia geopolítica. Esta narrativa histórica contextualiza la complejidad actual de la relación entre Washington y Pekín. Su inicio humilde contrasta con la magnitud del desafío actual.