La inteligencia artificial (IA) se está utilizando cada vez más en los procesos de selección de personal, evaluando rápidamente las habilidades y cualificaciones de los candidatos. Sin embargo, recientes pruebas revelan que la IA podría estar discriminando por edad, mostrando una clara preferencia por candidatos más jóvenes. Específicamente, la IA parece desfavorecer a los aspirantes de 45 años o más, restándoles oportunidades laborales. Este sesgo, detectado en pruebas de selección, sugiere que la edad se considera un factor determinante, incluso por encima de las capacidades del candidato. La situación plantea interrogantes sobre la equidad y la transparencia en los procesos de contratación automatizados. Expertos advierten sobre la necesidad de auditar y regular el uso de la IA en recursos humanos para evitar la discriminación. El impacto de esta tendencia podría agravar las dificultades que enfrentan los trabajadores de mayor edad en el mercado laboral.