Tres años después de la masacre sin precedentes, los residentes de la frontera de Gaza que perdieron sus hogares, vecinos y familiares, afirman que el ataque de Hamás cambió su perspectiva del mundo. Sin embargo, este cambio no se traducirá necesariamente en un cambio en sus preferencias electorales. A pesar del trauma y la pérdida, las afiliaciones políticas siguen siendo notablemente estables entre estos habitantes de la frontera de Gaza. Muchos se sienten divididos entre el dolor personal y las creencias políticas arraigadas. El estudio revela una compleja interacción entre el impacto emocional de la violencia y la persistencia de la identidad política. A pesar de un aumento en el miedo y la desconfianza, el estudio sugiere que las lealtades políticas profundamente arraigadas pueden ser más resistentes a los eventos traumáticos de lo que se pensaba. Esto plantea interrogantes sobre el futuro político de la región.

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