India enfrenta el reto de convertir el yoga, considerado por muchos de sus ciudadanos como una práctica de vida y filosofía, en una marca global comercialmente exitosa. A pesar del creciente interés mundial en el bienestar y el yoga, existe una resistencia cultural a la mercantilización de esta disciplina ancestral. Las empresas indias buscan capitalizar el auge del yoga a nivel internacional, pero deben sortear la percepción arraigada en la sociedad india que lo ve más allá de un simple producto de consumo. El gobierno indiano apoya esta iniciativa para promover el país y su cultura. La clave reside en equilibrar la preservación de la esencia del yoga con las estrategias de marketing global. Este esfuerzo busca posicionar a la India como la cuna auténtica del yoga y beneficiarse económicamente de su popularidad. El éxito dependerá de la capacidad de comunicar el valor cultural y espiritual del yoga a un público internacional.