La artista japonesa Yayoi Kusama, mundialmente reconocida por sus icónicas obras con lunares, calabazas y sus espejados espacios de infinito, falleció a los 97 años. Su trabajo, que abarca la escultura, la pintura y las instalaciones, exploró temas de la obsesión, el feminismo, la sexualidad y el suicidio. Kusama, pionera del movimiento Pop Art y del minimalismo, logró un reconocimiento global en las últimas décadas, atrayendo a millones de visitantes a sus exposiciones inmersivas. Su muerte ocurre solo semanas antes de una gran exposición planeada en Ámsterdam, la cual se esperaba fuera un evento destacado en su legado artístico. A pesar de sus problemas de salud, Kusama continuó creando arte hasta el final de sus días, viviendo voluntariamente en un hospital psiquiátrico desde 1977. Su influencia perdurará en generaciones de artistas y amantes del arte alrededor del mundo.