Durante una conferencia de prensa oficial en Buenos Aires relacionada con la Copa Mundial, se generó controversia debido a las limitaciones impuestas a los idiomas permitidos para las preguntas. Los periodistas solo podían formular sus preguntas en inglés, japonés o neerlandés, sin ofrecer traducción al español. Esta restricción generó críticas, ya que Argentina es uno de los países anfitriones del torneo. La ausencia de interpretación al español, uno de los idiomas oficiales del país anfitrión, fue cuestionada por observadores y medios de comunicación. La situación plantea interrogantes sobre la accesibilidad y la inclusión lingüística en un evento de alcance global. No se ofrecieron explicaciones oficiales inmediatas sobre las razones detrás de esta política lingüística. El incidente ha provocado un debate sobre el respeto a los idiomas de los países coanfitriones.
