El empate entre Marruecos y Brasil en el inicio de su participación en el Mundial 2026 generó una gran afluencia de aficionados a los cafés de El Aaiún. Los establecimientos se llenaron de personas que prefirieron ver el partido en un ambiente colectivo y entusiasta. Este aumento en la demanda ha reabierto el debate sobre los precios que se cobran en los cafés por la visualización de los partidos del torneo. La ciudad experimentó un ambiente de fervor y participación durante el encuentro. Los cafés que ofrecieron pantallas para transmitir los partidos fueron particularmente populares. La situación recuerda controversias anteriores sobre los costos en estos establecimientos durante eventos deportivos importantes. El debate se centra en la accesibilidad y la justicia en los precios para los aficionados.