Tras la victoria de la selección surcoreana de fútbol contra la República Checa en su primer partido de la fase de grupos del Mundial, se registró un aumento significativo en las ventas de comercios ubicados en las zonas de celebración, especialmente en el distrito de Gwanghwamun en Seúl. Las ventas de cerveza experimentaron un incremento extraordinario, multiplicándose por 180 en comparación con un día normal. El auge se atribuye a la afluencia masiva de aficionados que se congregaron para apoyar al equipo nacional durante las horas laborales. Otros productos también vieron un aumento en su demanda, reflejando el fervor popular por el Mundial. Las autoridades locales reportaron una atmósfera festiva y un incremento en la actividad económica en las áreas de concentración de aficionados. Este fenómeno demuestra el impacto del fútbol en la economía y la cultura del país.