El esperado impulso económico del Mundial de Fútbol en Estados Unidos no se ha materializado a horas del inicio del torneo. A pesar de las expectativas de un aumento en el turismo, la afluencia de aficionados internacionales ha sido significativamente menor a la prevista, lo que ha obligado a muchos hoteles a reducir sus tarifas. La disminución en las reservas de vuelos, exacerbada por el alto costo de los boletos para los partidos y las dificultades para obtener visas, ha contribuido a esta situación. Analistas de la industria señalan que el entusiasmo general es más bajo en comparación con ediciones anteriores del Mundial. Los costos elevados, la logística compleja de viajar entre las 16 ciudades sede en tres países y la menor popularidad del fútbol en EE.UU. son factores clave que disuaden a los aficionados. La Asociación Hotelera de Nueva York ha reducido su pronóstico de ingresos en un 60%, estimando ahora alrededor de 60 millones de dólares. FIFA aún no ha emitido comentarios al respecto.