La celebración de partidos del Mundial de Fútbol en Nueva York podría colapsar el sistema de transporte de la ciudad durante las ocho jornadas de competición. La afluencia masiva de turistas internacionales representa una amenaza para el desplazamiento diario de cientos de miles de neoyorquinos. Se prevé que los residentes experimenten dificultades significativas para llegar a sus trabajos y regresar a sus hogares. Las autoridades no han detallado planes específicos para mitigar el impacto en los desplazamientos habituales. La situación plantea interrogantes sobre la prioridad dada a los residentes frente al evento deportivo. El impacto en la movilidad urbana se considera el primer efecto negativo visible del torneo en la ciudad. Se anticipan retrasos y aglomeraciones en el metro y otros medios de transporte público.