La cadena Fox ha aprovechado el reciente Mundial de Fútbol para maximizar sus ingresos publicitarios de manera controvertida. La estrategia consistió en utilizar los descansos programados para la hidratación de los jugadores como oportunidades para insertar anuncios. Esta táctica habría permitido a la cadena generar aproximadamente 800 espacios publicitarios adicionales durante el torneo. La medida ha generado debate sobre la priorización de los intereses comerciales frente al bienestar de los atletas. Se estima que esta práctica ha resultado en ganancias significativas para Fox, aprovechando la alta audiencia del evento deportivo. La controversia plantea interrogantes sobre los límites de la publicidad en eventos deportivos de gran magnitud. La FIFA aún no ha emitido una declaración oficial al respecto.
