World Central Kitchen (WCK), fundada en 2010 tras el terremoto de Haití, se movilizó rápidamente tras el reciente doblete sísmico en el país. La organización instaló una cocina de campo en Naiguatá y colaboró con restaurantes y voluntarios locales para proporcionar alimentos. WCK logró producir hasta 50.000 comidas diarias para familias afectadas, damnificados y equipos de rescate. La visita del chef José Andrés impulsó la misión, enfocándose no solo en la asistencia inmediata, sino también en crear una infraestructura sostenible. El objetivo es asegurar que la ayuda alimentaria continúe a largo plazo. WCK busca alimentar la esperanza y fortalecer la capacidad de respuesta local ante la crisis.