El artículo analiza el auge y caída del concepto "woke", cuestionando su efectividad y la renuencia de la izquierda a abandonarlo. Se plantea una crítica a la corriente "woke", sugiriendo que ha sido derrotada y se ha convertido en un lastre para el progreso político de la izquierda. El autor argumenta que es urgente una renovación dentro del espectro de izquierda, liberándola de las ataduras de esta ideología. Se enfatiza la necesidad de un retorno a principios universalistas como estrategia para contrarrestar el avance de la extrema derecha. El texto sugiere que la persistencia en el enfoque "woke" puede ser contraproducente y agrava la fragmentación política. El tiempo apremia, por lo que un cambio de rumbo es crucial para la izquierda.