La pregunta sobre si ofrecer una recompensa económica a los niños que rinden el PSLE (Primary School Leaving Examination) resurge anualmente antes del examen. Padres se debaten sobre si un incentivo de $10,000 puede motivar a sus hijos o generar una presión contraproducente. El debate central gira en torno a los posibles efectos psicológicos de condicionar el rendimiento académico a una ganancia monetaria. Algunos argumentan que reconoce el esfuerzo y el logro, mientras que otros temen que disminuya la motivación intrínseca y aumente la ansiedad. La discusión pone de manifiesto las crecientes presiones académicas que enfrentan los estudiantes de primaria en Singapur. En última instancia, la decisión depende de la dinámica familiar y la personalidad del niño.