La transición de primavera a verano marca un período de intensa actividad y desplazamientos en la fauna salvaje checa, a menudo cubriendo distancias de cientos de kilómetros en busca de alimento, territorio o pareja. El lobo destaca como el animal que recorre mayores distancias en el país, contribuyendo a su creciente presencia en los últimos años. Para facilitar estos movimientos, se han construido ecoductos, aunque su número, con menos de cuarenta en todo el territorio, es insuficiente. La población de animales salvajes en la República Checa está en aumento, estimándose que podría alcanzar los tres millones de individuos. Estos desplazamientos son cruciales para la dinámica poblacional y el equilibrio ecológico de la región. La necesidad de más pasos de fauna seguros se vuelve cada vez más apremiante.