Tiina Salonen, y otras personas que han perdido peso con medicamentos como Ozempic, expresan su temor a ser juzgadas por utilizarlos. El estigma social asociado a estos fármacos, diseñados originalmente para tratar la diabetes, dificulta la conversación abierta sobre su uso para la pérdida de peso. Salonen teme ser acusada de quitar medicamentos a personas con necesidades médicas reales. La dificultad para hablar sobre estos tratamientos radica en el juicio moral y la percepción de que perder peso con ayuda farmacológica es "hacerlo mal". Tres personas que han utilizado estos medicamentos comparten sus experiencias, revelando el silencio y la vergüenza que rodean su uso. La historia pone de relieve la necesidad de abordar el estigma asociado a los tratamientos para la obesidad y fomentar un diálogo más comprensivo.
