Hans Betlem, un gestor de patrimonio de 66 años, relató su experiencia durante el desplome bursátil de 1987, considerado el mayor desde 1929. En aquel momento, Betlem era un empleado joven en una firma de inversión. Describe un silencio inusual en la oficina, contrastando con el bullicio habitual, durante el desarrollo de la crisis. El evento generó en él el temor de perder su empleo y el fin de su carrera profesional. Betlem observó de cerca la caída de los mercados, marcando un momento crucial en su trayectoria. Su testimonio ofrece una perspectiva personal sobre uno de los días más turbulentos en la historia de las finanzas.
