El cine venezolano reciente ha comenzado a abordar las consecuencias de las tragedias naturales, como el deslave de La Guaira de 1999. A pesar de este interés creciente, algunos críticos argumentan que el cine nacional ha evitado explorar a fondo estos temas cruciales. Existe un debate sobre si las representaciones cinematográficas capturan adecuadamente el impacto de estos eventos en la sociedad. La catástrofe de La Guaira emerge como una fuente de inspiración recurrente para los cineastas. La discusión se centra en la responsabilidad del cine frente a la memoria colectiva y el análisis de las vulnerabilidades del país. Se cuestiona si el cine está cumpliendo un rol suficiente en la reflexión sobre estos desastres.