Tras dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en Venezuela, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) realizó una estimación inicial del posible número de fallecidos, situándolo entre 10.000 y 100.000 personas. Esta cifra, considerada posteriormente exagerada, se basó en datos preliminares y modelos de vulnerabilidad sísmica de la región. A más de diez horas del evento, la estimación inicial pareció alejarse de la realidad a medida que se recopilaba más información. Las autoridades venezolanas no han confirmado cifras de víctimas de tal magnitud. La discrepancia entre la estimación estadounidense y la situación real subraya la dificultad de evaluar rápidamente el impacto de desastres naturales. La evaluación precisa de daños y víctimas requiere tiempo y acceso a las zonas afectadas.
