El gobierno venezolano, liderado por Delcy Rodríguez, ha modificado su postura respecto al Tren de Aragua, una organización criminal. Inicialmente, el chavismo desestimaba la existencia del grupo, calificándolo de “ficción mediática” y asegurando su desmantelamiento. No obstante, tras la operación en la que fue abatido “El Niño Guerrero”, máximo líder de la banda, el gobierno reconoció la presencia de “estructuras del crimen organizado” en Venezuela. Este cambio se produce después de años de negación y minimización de la influencia del Tren de Aragua en el país. La admisión oficial se da en un contexto de creciente preocupación por la seguridad y el control territorial ejercido por estas organizaciones. La operación que resultó en la muerte de “El Niño Guerrero” fue llevada a cabo por autoridades estadounidenses. Este incidente ha forzado al gobierno venezolano a confrontar la realidad de la presencia y el poder del Tren de Aragua.
