En 1990, autoridades de vida silvestre de Utah llevaron a cabo un ambicioso proyecto para revitalizar el embalse Strawberry, eliminando casi todos los peces con un tratamiento químico a gran escala. Esta operación estratégica tenía como objetivo detener el deterioro del medio ambiente lacustre. Tras la eliminación de los peces, se introdujeron truchas nativas para reactivar la red trófica y apoyar la pesca recreativa. El rotenona, utilizado en el tratamiento, fue el más grande aplicado en el mundo en ese momento. Actualmente, barreras mejoradas y regulaciones protegen este hábitat acuático restaurado. Este caso ejemplifica una gestión eficaz de las aguas dulces y la recuperación de ecosistemas. El embalse Strawberry ahora sirve como modelo de éxito en la restauración ambiental.