La administración Trump planea deportar a ciudadanos iraníes y otros migrantes a la República Centroafricana, un país afectado por la violencia y la pobreza. Fuentes legales y un funcionario confirmaron a Reuters esta medida. Entre los iraníes se encuentran dos mujeres que podrían enfrentar torturas y persecución en su país de origen. Una de ellas es una convertida al cristianismo y la otra, una activista prodemocracia, según su abogada Emily Trostle. La deportación a este país, marcado por la inestabilidad crónica, genera preocupación por la seguridad de los afectados. La administración estadounidense aún no ha comentado oficialmente sobre el plan.