Según el New York Times, Estados Unidos transmitió a Irán una advertencia indirecta durante las negociaciones nucleares. Washington temía que Israel pudiera intentar asesinar a altos funcionarios iraníes, específicamente al presidente del parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Esta preocupación surgió del temor de que tales acciones pudieran descarrilar las conversaciones en curso. La advertencia estadounidense buscaba prevenir una escalada y proteger el proceso diplomático. La administración estadounidense temía que los asesinatos pudieran ser percibidos como una obstrucción deliberada de las negociaciones por parte de Israel. La información revela tensiones subyacentes entre Estados Unidos, Irán e Israel respecto al programa nuclear iraní.