La administración de Donald Trump planea imponer nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional (CPI), acusándola de corrupción y de estar profundamente politizada. El Secretario de Estado, Marco Rubio, anunció estas medidas punitivas sin especificar detalles concretos sobre su alcance. Esta decisión representa una escalada en la tensión entre Estados Unidos y el tribunal con sede en La Haya. La CPI ha investigado presuntos crímenes de guerra cometidos por fuerzas estadounidenses en Afganistán, lo que ha generado fuertes críticas por parte de Washington. La administración Trump considera que la corte no tiene jurisdicción sobre ciudadanos estadounidenses y que su investigación es un ataque a la soberanía nacional. Se teme que estas sanciones busquen “desmantelar sistemáticamente” la CPI, obstaculizando su labor de investigación y enjuiciamiento de crímenes internacionales.

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