Estados Unidos ha impuesto sanciones a trece entidades ubicadas en Irán, Bielorrusia y China, acusadas de proveer material al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC). La administración estadounidense describe a estos países como parte de un “eje de perturbación”. Las sanciones buscan restringir el acceso de Irán a tecnologías y recursos que podrían utilizarse para desestabilizar la región. Según Washington, esta misma red de Irán, Bielorrusia y China está operando como un ecosistema de apoyo a la guerra de drones de Rusia contra Ucrania. Las autoridades estadounidenses afirman que estas entidades facilitan el suministro de componentes cruciales para la producción de drones. Esta acción se enmarca en una estrategia más amplia para contrarrestar la influencia iraní y rusa en la región. Se espera que las sanciones impacten la capacidad de Irán de continuar desarrollando y desplegando armamento avanzado.