La Corte Suprema de los Estados Unidos ha autorizado al gobierno a reanudar temporalmente las deportaciones a terceros países, revirtiendo decisiones judiciales anteriores que habían suspendido el programa. Esta decisión permite que el gobierno continúe con las deportaciones mientras el tribunal considera el caso en profundidad, programado para diciembre. El programa, que ha sido objeto de fuertes críticas por parte de defensores de los derechos humanos, permite la deportación de solicitantes de asilo a países distintos a sus de origen. Organizaciones de derechos humanos argumentan que esta práctica pone en riesgo a los migrantes, exponiéndolos a peligros y violaciones en los países de destino. La administración estadounidense defiende el programa como una herramienta necesaria para gestionar el flujo migratorio y reducir la carga en el sistema de asilo. La decisión de la Corte Suprema es provisional y queda sujeta a una revisión completa en el futuro cercano. El caso se centrará en la legalidad y el impacto humanitario de las deportaciones a terceros países.