Estados Unidos planea una revisión de su despliegue militar en territorio europeo. Esta decisión se produce tras críticas de Washington al papel de Europa durante el conflicto con Irán. Funcionarios estadounidenses han expresado dudas sobre la posible respuesta de la OTAN en caso de un ataque al continente europeo. Se ha sugerido que Estados Unidos podría no cumplir con las promesas de apoyo a la OTAN si Europa fuera atacada. La medida genera incertidumbre sobre la seguridad europea y la solidez de la alianza transatlántica. La revisión estratégica podría implicar una reducción de tropas o un cambio en la naturaleza del apoyo militar estadounidense en la región. Esta situación plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación en materia de defensa entre Estados Unidos y sus aliados europeos.