Escuelas en Estados Unidos están implementando drones equipados con gas lacrimógeno como una nueva capa de seguridad ante posibles ataques armados. Estos dispositivos, controlados remotamente, tienen la capacidad de romper ventanas para facilitar la evacuación y están equipados con microfones para comunicarse con los estudiantes y el personal. La iniciativa, reportada por CNN, busca responder rápidamente a situaciones de emergencia. Las autoridades pueden usar los drones para dispersar a los atacantes con spray lacrimógeno, ganando tiempo para la intervención policial. Justin Marston, director de la empresa desarrolladora, ha destacado las capacidades de estos drones en la gestión de crisis. Aunque controvertida, la medida refleja la creciente preocupación por la seguridad en los centros educativos estadounidenses.