La administración Trump impuso sanciones a la empresa estatal de petróleo y gas de Cuba, intensificando la presión sobre el gobierno comunista de la isla. Esta medida busca impactar un sector clave en medio de la creciente crisis energética que enfrenta Cuba. Las sanciones se anunciaron pocas horas después de una reunión virtual entre altos funcionarios chinos y cubanos, centrada en la cooperación bilateral y los vínculos entre los partidos comunistas. Durante el encuentro, Liu Haixing, jefe del Departamento Internacional del Partido Comunista Chino, participó en las discusiones. Tanto China como Cuba destacaron la importancia de fortalecer sus relaciones. La acción de EE.UU. se interpreta como una respuesta a la profundización de los lazos entre La Habana y Pekín. La medida podría exacerbar los problemas económicos de Cuba, ya afectados por la escasez de recursos y las restricciones comerciales.