Los Estados Unidos se encuentran en un punto de convergencia respecto al coste para Rusia de atacar a la OTAN. Moscú está evaluando simultáneamente dos procesos que impactan este cálculo: la posibilidad de una paz en términos favorables a Rusia, lo cual reduciría el coste político de una agresión, y una posible reducción de las tropas estadounidenses, que disminuiría el coste militar. Rusia espera a observar ambos desarrollos antes de tomar una decisión. La situación plantea un delicado equilibrio, donde cualquier concesión podría ser interpretada como una debilidad. Un acuerdo que favorezca a Moscú no garantizaría el fin del conflicto, sino que, según algunos analistas, podría preparar el terreno para una futura escalada. La estrategia rusa parece estar basada en la evaluación de estos riesgos y beneficios potenciales.

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