Estados Unidos planea retirar aproximadamente un tercio de sus aviones de combate y buques de guerra desplegados en países de la OTAN, principalmente en Europa del Este. Esta reducción de fuerzas se debe, según fuentes, a la necesidad de reasignar recursos para responder a las crecientes tensiones en el Mar Rojo, donde se han registrado recientes ataques a buques mercantes. La decisión implica el repliegue de activos militares desde países como Alemania, Italia y España. Aunque la OTAN ha sido informada, la medida ha generado preocupación entre algunos aliados sobre una posible disminución de la disuasión frente a Rusia. Funcionarios estadounidenses aseguran que el cambio no representa un debilitamiento del compromiso con la seguridad europea, sino una adaptación estratégica a las prioridades globales. La reubicación de los activos se completará en los próximos meses y se centrará en reforzar la presencia naval en el Mar Rojo.