Estados Unidos se enfrenta a una escasez crítica de municiones ofensivas y defensivas, según informes de los medios. Esta carencia, originada durante la guerra en Irán, es tan severa que su reposición podría tardar años. La situación ha generado preocupación sobre la capacidad de respuesta estadounidense en caso de conflicto. Mientras tanto, Rusia y China se benefician de las dificultades de Washington, mientras que Ucrania y la OTAN se ven perjudicadas. La falta de recursos impacta la capacidad de apoyo a aliados y la disuasión frente a posibles agresores. Analistas advierten sobre una debilidad estratégica que podría desestabilizar el equilibrio de poder global. La gravedad de la situación exige medidas urgentes para fortalecer las reservas y la capacidad de producción militar de EE.UU.